3.18.2012

La ignorancia es la felicidad

Hace un tiempo escribí acerca de que "La felicidad no existe... pero la disfrutamos a lo largo de la vida" y en esta ocasión, toca darle una vuelta más con un nuevo ingrediente, la ignorancia. Para empezar, cito dos definiciones:
Juntando las dos, tenemos: La ignorancia es la felicidad, Sócrates dijo una vez: "sólo sé que nada sé". Es una verdad absoluta decir que nadie en este mundo lo sabe todo.
Cada día me surgen preguntas (como a todos, supongo), algunas relacionadas con los destinos laborales y las consecuencias que eso conlleva (hoy día algo muy de moda!),  me hacen pensar sin descanso, sin embargo se me hace difícil encontrar respuestas concretas a tantas variables que no dependen solo de mi. Cuando exteriorizas alguna de ellas, como regla general, los compañeros de trabajo te dicen que no le des vueltas al tema para ser feliz, los amigos te responden con más preguntas y la familia te dice que te apoya en lo que decidas.
Y los que saben las repuestas, son felices?, más de alguien me ha respondido en las últimas semanas que es mejor no saber algunas cosas para ser felices. Y puede que sea una verdad, pero relativa... si es para algo bueno o algo malo.
Y si pudiéramos elegir que queremos saber y que no? algo así como en la película de Matrix, donde uno de los protagonistas dice que la ignorancia es la felicidad mientras se deleita comiendo un buen filete de carne (aquí les dejo el enlace); quizás la vida sería muy fácil.
Cada día aprendemos, llenamos nuestra mente de nuevos conocimientos como preparándonos para ese momento en que los pondremos en práctica; algunos llegarán sin buscarlos, como cuando se llena una sala de espera en una consulta y otros llegarán producto de nuestra ansia por saber.
Me considero un ignorante en muchas cosas de la vida en busca de la felicidad y así me siento feliz, aunque en esta vida, mucha gente cree saber de todo y esa es la peor de las ignorancias, que tristeza!
Y tú, que opinas?

1.22.2012

Manolo el del bar...

Hace una semana, gracias a Manolo el del bar afrontamos una noche diferente... y es que, Manolo le quitó el chupete a mi hijo, le dijo que tenía "kk" he hizo que lo tiraba a la basura y de escondidas me lo entregó... Fue al momento de salir del bar cuando se le ocurrió hacernos el bendito favor.
Incrédulos mientras volvíamos a casa y siguiendo el consejo, decidimos activar la misión de dormir al niño sin su chupete pacificador!... Ese momento que a muchos padres nos cuesta enfrentarnos, porque supone una sufrir temporal que causa desvelos y te hace quedar como un malo!
Sin embargo esta vez, el malo era Manolo. Su heroísmo, nos facilitó enormemente la labor. Sí, ha costado más de lo habitual que mi hijo se duerma, pero el cambio ha sido repentino en casa y en la guardería con un rotundo éxito. El único trabajo ha sido contestar pacientemente a sus incontables preguntas acerca del paradero de su amiguito de sueños. La respuesta siempre fue, Manolo lo tiró a la basura porque tenía "kk". Inocentemente durante los paseos, mi hijo buscaba a Manolo para pedirle su chupete, hasta que el viernes pasado a salir de la guardería, lo vio, le preguntó y Manolo respondió: Lo tiré!. La cara de mi hijo era de tristeza, pero Manolo el del bar lo supo solucionar, cambió su cara obsequiándole una gran magdalena.
Una semana después, mi hijo recuerda la magdalena que le regaló aquel que un día le quitó su chupete. Quién lo iba a decir y quién lo podía creer. Seguramente solo Manolo, el del bar. Gracias por el favor!

1.15.2012

Sube y Baja...

Escaleras mecánicas del Antiguo Hospital Militar, Barcelona.
Observando la imagen, sin la cuarta dimensión no sabríamos que escalera sube y cual baja, pero el sentido común alimentado por las normas sociales nos dice que: cuando estamos abajo "subimos por la derecha y bajan por la izquierda" (que conste que no son alusiones políticas...) y cuando estamos arriba, bajamos por la derecha y suben por la izquierda. Como si de un juego de niños se tratara el "sube y baja" está a la orden del día!
Pero, y si subieran o bajaran las dos? entenderíamos que se debe a algún tipo de restricción, por ejemplo si fueran escaleras solo para entrar o solo para salir. Hacer lo contrario sería ir contra las normas, y eso no se hace! O sí?. Y si subieran por la izquierda y bajaran por la derecha? pensaríamos que está al revés?...
Nos movemos siguiendo las pautas sociales que libran del caos a la movilidad humana. No hace falta detenernos mucho tiempo a pensar, que sucedería si por un momento las señales contradicen de lo que vemos? (por ejemplo, tienes luz verde y circulan coches a toda velocidad por la calle que debes cruzar)... Habría conflictos, confusión... habría caos!. En los tiempos que corren están surgiendo muchas contradicciones... el orden del caos está cambiando solo para algunos, como si te dijeran que han decidido que tienes que circular en coche por la izquierda o la derecha (lo contrario a lo que estás habituado), se incrementarían los riesgos de choques frontales. Ahora cambiamos variables de la ecuación, quitamos coches y sustituimos por colectivos sociales... que puede pasar?
Cuanto cuesta un cambio? En Samoa (un país de la Polinesia) por ejemplo decidieron cambiar el sentido de circulación de los coches. Habrá llevado tiempo de preparación, cambio de señales, avisos a los habitantes, etc. Pero el momento del cambio se dio con un aviso por la radio indicando la hora para iniciar la circulación por el otro lado. Lo mejor del cambio?... sirvió para que todos se beneficiaran de poder adquirir coches más baratos provenientes de Australia y Nueva Zelanda. Pues estos de Samoa en 2011 han llegado aún más lejos... Cambiaron de huso horario saltándose un día de calendario, también para tener mejor horario comercial con Australia y Nueva Zelanda.
Súbitamente un cambio supone desorden, paulatinamente supone nuevas posibilidades... lo que sucede es que a casi nadie le gustan y es que aunque después de unos años te des cuenta de que no fue un error sino todo lo contrario, nadie te quita de pasar ese mal rato cuando te pasa... por eso la frase; ¡Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy!